Nuevo gobierno debe impedir sobreexplotación de mantos acuíferos en el Valle de México y en el país

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Obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

  • Colapso en el acceso al agua como derecho humano de continuar  proyecto  de aeropuerto en Santa Lucia  
  • En México se extrae 60 por ciento más agua de la que se infiltra a los acuíferos

Iztapalapa, 4 de noviembre.- Los cortes en el abasto del agua en la zona metropolitana del Valle de México —como el que vivimos este fin de semana— serán la constante si prospera el proyecto de construir un aeropuerto en esta zona del país advirtió el Centro de Derechos Humanos “Zeferino Ladrillero”.

Su presidente, José Antonio Lara Duque relató que de continuar este proyecto (en Texcoco o en Santa Lucia) generaría un colapso en el acceso al agua como derecho humano en toda la región del Valle de México, incluida la capital del país.

“Las cuencas de Texcoco y Cuautitlán-Pachuca pertenecen a la Cuenca de México, la cual se encuentra sobre explotada entre el 500% y 800%; aunado a esto, si continúa el proyecto del aeropuerto, la explotación se multiplicará al grado de sólo se pueda abastecer una parte de los servicios que requerirá la terminal aérea.

“De esta forma, la ciudad de México se quedaría sin el abasto que actualmente recibe de la Cuenca de México, porque que las autoridades tendrían que conseguir una nueva forma de ofrecer el vital líquido, quizá a precios muy elevados”, afirmó.

Trabajadores de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Lara Duque dijo que la administración del próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe impedir la sobreexplotación de los mantos acuíferos, no sólo en la zona del Valle de México sino de todo el país, a fin de garantizar el derecho de acceso al agua para uso personal y domestico antes de concesionar su extracción a particulares.

“De continuar esta tendencia habrá un riesgo inminente para garantizar el vital líquido a los 119.5 millones de habitantes del país, en especial para los 60 millones que se abastecen de los 105 acuíferos sobreexplotados, pero sobretodo para abastecer a las generaciones futuras más modestas del país”, indicó.

Recordó que la presente administración federal (de Enrique Peña Nieto) modificó el “estatuto de las vedas existentes sobre 40 por ciento de las cuencas del país, —que contienen 55 por ciento de las aguas superficiales de la nación— y eliminó la prohibición que había para la entrega de permisos de extracción de agua en las cuencas, con el pretexto de que servirían para establecer reservas de agua para áreas naturales protegidas y la naturaleza para los próximos 50 años”.

“Si bien los Decretos de manera directa no privatizan el agua de las cuencas mencionadas, con esta modificación legal se abre la posibilidad para que sea concesionada y con ello negar el derecho al agua a cientos de comunidades y millones de mexicanos”, advirtió.

El coordinador del “Zefereino Ladrillero” explicó que en México se extrae 60 por ciento más agua de la que se infiltra a los acuíferos, por lo que 16 por ciento de estas reservas subterráneas ya presentan condiciones de “franca sobreexplotación”; 40 por ciento están contaminados con tóxicos altamente dañinos (incluso radioactivos); otro 18 por ciento se ha contaminado por infiltración salina, y 191 cuerpos de agua superficiales (ríos, lagos, lagunas) se consideran en serio proceso de deterioro.

Ante este panorama, el abogado recordó que Auditoría Superior de la Federación (ASF), como parte de una ejercicio aplicado a la Comisión Nacional del Agua, dio a conocer que la sobreexplotación de mantos acuíferos pasó de “32 en 1975 a 105 en 2016, de tal manera que 37 por ciento del agua que se utiliza es extraída del subsuelo y el 80 por ciento del recurso de buena calidad se encuentra en los acuíferos.

“De persistir la sobreexplotación y deterioro de las aguas subterráneas, se prevé que en treinta años las dificultades para extraerla, tratarla y trasladarla aumenten debido a la creciente demanda y a la escasez del recurso vital”.

El abogado vaticinó, además, un daño grave al ecosistema de la zona, donde hay 114 especies endémicas y migratorias, principalmente garzas, que por si mismas podrían poner en peligro el vuelo de las naves aéreas, toda vez que estos animales podrían ser succionadas por las enormes turbinas de los aparatos.

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