Gustavo García comenzó hace 15 años como carretillero y hoy comercializa cremería en la Central de Abasto

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  • Originario de Tuxtepec, Oaxaca, el comerciante hizo una vida en el mercado mayorista sin hablar español

Iztapalapa, 27 de junio.- Las pocas o nulas posibilidades en su tierra natal provocaron el viaje de Gustavo García Carrera de Tuxtepec, Oaxaca a la Ciudad de México. Sin saber español llegó hace 15 años a la Central de Abasto y se enroló como carretillero, pero sus ganas de superación lo llevaron a construir una historia de éxito.

El hombre de 50 años encontró en el mercado mayorista su vida, pues de manera autodidacta aprendió una lengua distinta a la natal, conoció a quien ahora es su esposa y se convirtió en emprendedor.

“Estudié hasta sexto año de primaria en Oaxaca, pero en mi escuela sólo hablaban mazateco. Fue hasta que llegué aquí que comprando revistas y escuchando a la gente pude aprender a hablar, ya que si quería hacer algo en México, debía aprender español”, platica.

Gustavo García Carrera.

“Gus”, como le llaman, cargaba entre 150 y 200 kilos en su diablo, cuando su peso era de alrededor de 60; trabajaba 14 horas diarias, de lunes a domingo, por lo que se animó a buscar nuevas oportunidades.

De la mano de su hermano, Gustavo comenzó a producir y comerciar quesos, ya que en Tuxtepec es una labor casi cotidiana. “Estar de carretillero es muy cansado, son muchas horas y a veces poco dinero, por eso me animé a invertir en los quesos; llevo año y medio vendiendo y me va mejor, con un horario más cómodo”, comenta.

Y así, “buscándole”, como él dice, hoy vive en Tláhuac con sus hijos y esposa, a quien conoció en el mercado de Flores y Hortalizas. “Era complicado seguir de carretillero y tener familia, así que hablé con mi hermano que vende productos de cremería, para entrarle yo. Me han pasado tantas cosas en la
Central, que para mí representa mucho; aquí he hecho prácticamente todo”.

Entre queso oaxaca, panela, cotija, de aro y longaniza, Gustavo pasa sus días como uno de los 90 mil trabajadores que tiene la CEDA, una historia de vida forjada con la sazón del esfuerzo y la dedicación.(Boletín)

1 Comment

  1. Val dice:

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